

Hace poco publicamos en nuestras redes el caso de éxito de AirInk, una tinta elaborada a partir de la contaminación, recogida de los mofles de los vehículos. Esta vez queremos compartirte algunos casos que no requieren mucha tecnología, sino que más bien son soluciones simples que aportan al bolsillo, al ambiente y crear conciencia para avanzar cada vez más a este nuevo y más sostenible modelo económico.
1. Convertir las camisas en boxers
Sí, suena divertido y posiblemente algunos ya lo habrán implementado en sus casas, pero en los Países Bajos crearon una empresa a la que le puedes llevar tus camisas viejas y las convierte en un par de boxers. Esta sencilla idea ahorra al año directamente 560 litros de agua, 3 cucharadas de pesticidas, más de 20 g de fertilizante y alrededor de 700 g de emisiones de CO2.
La empresa, llamada Van Hulley obtuvo el segundo puesto en el premio The Circular Publics Choice Award en el Foro Económico Mundial de Davos 2016.

Con el fin de disminuir el uso de vasos desechables en las Islas Galápagos, Ecuador, la empresa OrcaTec creó un sistema de vasos retornables llamado Iguana Cup. Este sistema consiste en adquirir un vaso por 2 dólares, el cual se puede usar en varias cafeterías y restaurantes de la isla para el consumo de bebidas para llevar, y cuando lo retornas, te devuelven tu dinero. Un ejemplo además de economía colaborativa, porque implica la participación de varias empresas, el cual evita el uso de aproximadamente 400 vasos desechables al mes.

Muchas veces necesitamos diferentes equipos para situaciones muy puntuales y no tenemos un amigo que nos los preste, o tenemos estos equipos en casa desaprovechando su uso. Fat Llama es una plataforma web inglesa de economía colaborativa que permite a las personas alquilar y ofrecer para alquiler equipo técnico, bien puede ser una cámara fotográfica, una sierra circular o una consola de DJ. Fat Llama cobra una comisión que incluye una garantía por el equipo alquilado.

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